Calentando la piscina 3

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Dejé a la señora plantada, deseándome... Y me dejó una nota pidiendo que la llamara POR FAVOR.

Por asuntos de trabajo, tuve que suspender mis vacaciones por unos dias y abandonar mi lugar de veraneo. Dejé a mi familia y volví a la capital, donde durante el dia daba el callo en la oficina y vivía las noches a mis anchas. No obstante, mi rendimiento no bajó ni un ápice, es mas, solucioné todo el problema un dia antes de lo previsto.

Me debatía entre volver con la familia o darme un último homenaje cuando encontré el papel arrugado que la señora de la piscina me había dejado. Y entró mi lado morboso a escena.

Llegué a casa y mientras preparava la cena guardé el contacto a mi teléfono y abrí una conversación en WhatsApp:

— ¿Todavía me esperas?

— ¿Quien es?

— Pensaba que mi polla entre tus gluteos habría dejado una impresión mas duradera.

— Te crees muy hombre, no?

— Lo que creo es que me deseas

— Te lo tienes muy creído.

Dejé la conversación y cené. Al cabo de media hora sonó una notificación. Al par de minutos, dos notificaciones mas. Había echado las redes y ella sola se había metido en ellas. Miré el teléfono.

— No me gusta que jueguen conmigo 

— estas ahí?

— no estoy para jugar con niñatos

Tuve que contestar a ese último mensaje, de forma tajante.

— Tengo lo que necesitas, pero solo si lo quieres de verdad. 

— ¿Que si quiero qué?

No me quedó mas remedio que mandarle un recordatorio en forma de foto.

— Joder...

— Pues ya sabes, que hay que pedir las cosas como debe ser... POR FAVOR. - Y volví a desconectar.

Como en el baño de la piscina, ella sola se iba cocinando entre la confusión, el morbo y ahora le añadía a la receta la indignación.

Era casi medinoche cuando escribió de nuevo.

— Por favor...

La llamé directamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

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